Jun
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Bienvenidos sean los portátiles, pero no solos. Vengan acompañados de medidas concretas (reducción del número de alumnos por aula, reducción de horas lectivas, etc.), y vengan, sobre todo, acompañados de una renovación-revolución radical de los métodos pedagógicos. ¿Qué haremos con los portátiles en unos centros donde el método docente más extendido sigue siendo el inveterado “profesor que sabe imparte sus conocimientos a alumno que memoriza”? Pues haremos lo mismo que hemos hecho los últimos cinco años con los primeros ordenadores: esperar a que envejezcan.
Y no es que yo sea en exceso suspicaz para con esta administración nuestra. Pero es que no es de fiar. ¿Cómo fiarme de esta apariencia revolucionaria de nuestros políticos y expertos educativos, si son los mismos que han permitido la imbecilidad de las pruebas extraordinarias, esas que hacen los alumnos tres días después de haber sido informado de que han suspendido? ¿O los mismos que se han inventado las esperpénticas clases de refuerzo para alumnos en “grave riesgo” de no superar ciertas asignaturas, ocho horas de clase para alcanzar los objetivos mínimos?
La filosofía educativa que subyace en medidas como las antedichas no es compatible con la renovación pedagógica en que debería enmarcarse la integración de las Tics.
En otras palabras, la integración de las Tics no es el centro ni el sustento de la renovación educativa: es simplemento un elemento más, importante sin duda, pero sólo uno más. Pero, ¿qué es lo que hacemos en Extremadura? Lo que hacemos no es otra cosa que aplicar afeites tecnológicos en el ajado rostro de nuestra práctica docente. Y unos afeites muy caros, por cierto.
Por último, y en lo que hace a temas de infraestructura, hay ciertos puntos que aún no sé cómo encajar:
- Se habla de que en una primera fase se instalarán monitores planos para los alumnos, y en una segunda fase llegarían los portátiles. ¿Alguien me puede explicar esto? Es una estupidez tan grande que no sé si lo habré entendido bien.
- Acaba de hacerse pública una convocatoria de ayuda de la Junta de Extremadura para familias con alumnos en E.S.O., en la que se ofrecen 300€ para la compra de un ordenador y 100€ para la conexión a internet. Esto es, les regalamos un ordenador para el insti y les subvencionamos otro para casa.
En definitiva, me da la impresión de que tiramos el dinero público sin mucho sentido. Nadie, por ejemplo, ha hecho un estudio de cómo y con qué resultados se han utilizado los ordenadores que nos invadieron hace cinco años. Nadie ha analizado en qué ha variado la práctica docente y discente en ese perídodo. Por eso me asusta y me deprime toda esta revolución desde arriba, toda esta imposición sin explicaciones.
Los problemas de la Educación son complejos, muy complejos. Y tal vez debamos ser pacientes, darle tiempo al tiempo, esperar la renovación del profesorado… Pero lo que es claro es que esta casa hay que levantarla desde los cimientos, desde las aulas; no nos vale un taumaturgo-deusexmachina-politicastro rociando el maná sobre el pueblo hambriento.
Bienvenidos sean los portátiles…, pero que vengan armados.
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Comentarios
4 Comentarios en “De ordenadores, panaceas e iluminados”
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¡Qué razón tienes!, yo no lo hubiera escrito mejor.
Lo que hubiera dado porque la Administración hubiera presenciado el último enfado de mis alumnos cuando hoy hacían el intento, sólo intento, de utilizar de forma eficaz el ordenador. Y lo que hubiera dado porque la Consejera de Educación leyera mis pensamientos en esos momentos. Pues sí, mis alumnos hoy se han marchado a sus casas más indignados que nunca y no es para menos, han tardado toda una hora para buscar y analizar, siguiendo las pautas dadas, una noticia relacionada con el mundo empresarial. Y yo he salido con la sensación de que ayer perdí el tiempo preparando algo que a día de hoy creo que no tiene cabida en nuestros centros.
Por otra parte, creo recordar que no hace mucho tiempo nuestro presidente dejó por aburrimiento el intento de escribir un simple comentario en nuestro blog de centro. ¡Cuánto me alegré de que esto sucediera!, aunque tristemente creo que esta situación no sirvió ni servirá para mucho. De hecho, creo recordar que en el discurso que pronunció minutos después, además de hablar de algo de medicina dijo algo como “estamos haciendo una red de centros de la que nos podemos sentir orgullosos”, porque no hay una red de centros públicos en España “mejor que la nuestra”. Y yo digo, menos mal que la realidad de nuestros centros somos muchos quienes la sufrimos a diario, de lo contrario podríamos creer que lo que pensamos no es más que una ensoñación.
Pues eso queridos alumnos, el próximo día aprovechando el tirón plasmamos el enfado por escrito y se lo lleváis a vuestros padres; quizá a vosotros y a ellos os presten más atención y logréis que algo más que portátiles (un Programa de Cualificación Profesional Inicial, un Programa de Diversificación, un maestro de compensatoria…) llegue a nuestro centro.
Joder Carlitos, mi muy querido Carlitos, pareces vasco; siempre tozudo y a la contra. Seguro que pongo mi pollón sobre tu pupitre latino y dices que es un micropene. Acabarás entendiendo querido, que no es posible la Gran Enseñanza Pública. No natura querido. Lo que el político toque traerá manchas sin remedio. Aceite y agua Carlos. No posible.
Algún día te contaré que existen territorios de indisciplina y rebeldía frente a la Administración, cuajados en moldes de indiferencia. Si no puedes con ella, tampoco te unas a ella; ignórala. Falsifica, cambia, borra, rectifica, di sí a todas las llamadas del inspector rebañababas y hazte luego una paja con sus propuestas, licita todo lo que suponga deterioro de lo uniformado y no olvides tomar cada noche tu escocés con dos hielos.
No conseguirás ninguna enseñanza de calidad, pero tu camarero agradecerá que tomes su cerveza con una sonrisa de oreja a oreja.
Besazos Carlos.
¡Bravoooooo!, hoy me han confirmado que el próximo curso contaremos con el Programa de Diversificación Curricular en nuestro centro.
Carlos, (me permito tutearte) al paso que vamos (previsible subida del barril de petroleo a 200 dólares usa para fin de año), veremos a los alumnos tiritar y con sabañones incapaces de teclear en los portátiles a causa del frio del invierno, pues las calderas de la calefacción se quedarán sin gasoil.
¿No sería prioritario entonces estudiar la sustitución de las calefacciones y calderas a gasoil de muchos institutos por paneles solares?
En fín, contemplo con agrado los matices de desobediencia civil de algunos de tus comentaristas. Por ello, permíteme que pegue este texto de Thoreau:
«Existen leyes injustas: ¿debemos estar contentos de cumplirlas, trabajar para enmendarlas, y obedecerlas hasta cuando lo hayamos logrado, o debemos incumplirlas desde el principio? Las personas, bajo un gobierno como el actual, creen por lo general que deben esperar hasta haber convencido a la mayoría para cambiarlas. Creen que si oponen resistencia, el remedio sería peor que la enfermedad. Pero es culpa del gobierno que el remedio sea peor que la enfermedad. Es él quien lo hace peor. ¿Por qué no está más apto para prever y hacer una reforma? ¿Por qué no valora a su minoría sabia? ¿Por qué grita y se resiste antes de ser herido? ¿Por qué no estimula a sus ciudadanos a que analicen sus faltas y lo hagan mejor de lo que él lo haría con ellos? ¿Por qué siempre crucifica a Cristo, excomulga a Copérnico y a Lutero y declara rebeldes a Washington y a Franklin? […] Si la injusticia es parte de la fricción necesaria de la máquina del gobierno, vaya y venga, tal vez la fricción se suavice -ciertamente la máquina se desgasta-. Si la injusticia tiene un resorte, una polea, un cable, una manivela exclusivamente para sí, quizá usted pueda considerar si el remedio no es peor que la enfermedad; pero si es de tal naturaleza que le exige a usted ser el agente de injusticia para otro, entonces yo le digo, incumpla la ley».