De la impasibilidad del profesorado
Reseña Paco un excelente artículo de Miguel Ángel Santos Guerra, “Efectos secundarios”.
Yo leí la reseña antes que el artículo, y algunos de los párrafos que extrae Paco me hicieron dudar de si el texto se refería a los alumnos o a los profesores (las negritas son mías):
A fuerza de recibir un curriculum estructurado, organizado y desarrollado sin que les corresponda otro papel que el de meros receptores, les hace pensar que no son capaces de decidir lo que quieren aprender, cómo lo quieren aprender y de qué forma prefieren aprenderlo.
A fuerza de recibir órdenes, normas y castigos acaban aprendiendo que no son responsables y que no tienen la capacidad suficiente para estar solos.
A fuerza de estar tanto tiempo en silencio acaban por aprender que ellos no tienen nada que decir.
Y es que ando hace un tiempo dándole vueltas a la cosa esta de la impasibilidad del profesorado -me refiero a Extremadura, que en otros sitios no sé cómo respira el personal, si bien puedo intuirlo-, y no hago más que preguntarme qué es lo que nos pasa a los profesores extremeños para aguantar estoicamente todo lo que nos quieran echar encima. Sin ir más lejos, hace poco menos de un mes que comenzó el esperpéntico Plan de Refuerzo Educativo para la E.S.O., y son muy escasas las voces que se han dejado oír ante tamaña aberración (recuerdo que nosotros abrimos un foro para opinar sobre este asunto); y se trata sólo de un ejemplo, se podría añadir un sinnúmero de ellos: el caótico plan de informatización de centros, la pésima conexión a internet que tenemos en nuestras aulas, la improvisación que parece regir cada decisión de nuestros políticos…
Doyle vueltas al asunto y no llego a puerto alguno. ¿Qué nos tiene, sumisos y silentes, amarrados al duro banco de nuestros horarios lectivos?
- Uno piensa que tanto tiempo (ya no recuerdo cuánto) con los mismos políticos dirigiendo nuestros destinos pueda inmovilizarnos ante la creencia de que ningún cambio es posible. Tantas sandeces perpetradas, y permanecen impunes en sus poltronas… ¡Qué se puede hacer ante eso!
- Uno piensa que tantos años en el gobierno acaba por originar una casta de dirigentes, un grupo de intrincadas relaciones de favores y beneficios, a los que todos les debemos algo o podemos estar en disposición de debérselo, por lo que nos viene mejor estar calladitos.
- Uno piensa que estamos tan quemados con nuestras exigentes tareas docentes que no nos quedan ganas para meternos en más jaleos, jaleos que por otro lado no nos reportarán beneficio alguno, sino todo lo contrario.
Uno piensa, finalmente, que hemos de admitir que tenemos lo que nos merecemos, pero uno no deja por ello de albergar la esperanza de que llegará el día en que, al son de una hermosa canción, los docentes nos pongamos en pie y digamos, “hasta aquí hemos llegado, compañeros; toca poner a cada uno en su sitio”.
Tags: educación, Extremadura


6 comentarios
Todo cuanto dices es cierto, Carlos. A los profesores siempre nos ha costado movernos: somo bastante sumisos, qué le vamos a hacer… Aunque, bien mirado, mejor que los sindicatos no lean tu entrada porque, si se meten, aún iremos peor…
Saludos.
Luis
¿Profesorado impasible? Más bien, no.
Porque sabemos quién tiene la culpa, ¿verdad?
Son los alumnos: no se comportan, no estudian, no quieren aprender, nada los mueve, ¿también impasibles?
Es la administración: falta de recursos, políticas equivocadas o mal gestionadas, sucesión esquizofrénica de leyes ¿sólo politiqueo?
Es la sociedad: familias que aparcan niños en la escuela, falta de normas, el “todo vale”. ¿también tú, familia?
Pero ¿y los profesores? No tenemos la culpa de nada. Tenemos que entrar en aulas que nos comen, lidiar con 25 alumnos y 15 ordenadores (no sé cual más “desobediente”), aplicar currículos inabarcables y en constante cambio (pero rígidos), programar y aplicar, aplicar y corregir, evaluar…
Sin duda la culpa es de los demás. Sólo recuerdo en los últimos años una huelga (un día) para apoyar a un compañero abandonado por la administración frente al mundo.
Sí, ya es hora de la autocrítica, de la desmitificación del profesor sacrosanto (al menos el de secundaria) que hace y deshace en sus aulas sin el más mínimo atisbo de trabajo colaborativo. Ya es hora de dejar de mirar la paja ajena y no ver la viga propia, de aprender de los maestros de primaria, de mirar el mundo y darnos cuenta de que ha cambiado (y mucho) mientras nosotros seguimos en el mismo lugar… de aprender a enseñar.
Enseñar a comprender el mundo y, desde esta comprensión, poder luchar para cambiarlo.
¿Es eso posible en Extremadura (o en otras partes de España)? En la situación actual del profesorado, me temo que no. Pero, con nuestras escasas fuerzas y en nuestros reducidos ámbitos, podemos poner algunos granos “que hagan granero”.
Empezaremos a “luchar, animarnos o como quiera que sea” reconociendo la labor de los que no entran en artículos como al que se refiere esta entrada. Así pues, todo mi apoyo para ti, Carlos, en tu labor diaria, tanto en clase, como en el blog.
Habrá que contestar también a esos artículos en sus comentarios (si bien, no tiene mucho sentido, porque como “Dios los cría y ellos se juntan”, todos los que piensan de determinada manera se reúnen en el mismo blog). ¿Quizás por eso me haya suscrito yo al tuyo, Carlos?
O quizás, haya que demostrarles, a estas personas que escriben sobre los demás que hace ya bastantes años, Wittgestein escribía que “De lo que no se sabe, mejor es no hablar”.
Habrá, también, que demostrarles que no hay una sola realidad sino que hay muchas, y que vean, que éstos iluminados, sólo ven aquella que les interesa.
Habrá que recordarles que el ser humano (colectivamente) no está preparado para asumir cambios tan drásticos como los que se están proponiendo en la enseñanza tan fácil y alegremente como describe, el señor Santos Guerra.
Y me refiero, a que, en mi aula, un día (o una semana) puedo trabajar con mis alumnos de “otra forma” (sea cual sea), pero eso no aguanta un curso entero. Uno, solo, no puede innovar durante todo un curso, en tres o cuatro niveles distintos.
Paro,que me enciendo, me enrollo, y no acabo.
Todo esto venía, a que ya era hora de que sumaras mi felicitación a tu trabajo en este blog.
PD: Y en mi centro saben de tu foro sobre el Plan de Refuerzo y aunque todo el mundo está en contra del Plan, nadie aparecerá por el foro, seguro.
A mi me parece que el profesorado no es tan pasota (o tan pasivo) como se dice.
No estoy en absoluto de acuerdo en echar la culpa a la administración. Si realmente así fuera, si las cosas se fuesen a solucionar presionando a la administración, creo que se haría, pero lo cierto es que el llamado “problema educativo”, es un problema social que no se arregla -ni se empeora- con reformas o con leyes puntuales. Es todo un modelo de sociedad (capitalista-imperialista-consumista) la que habría que cambiar para que las cosas funcionasen de otra manera. El profesorado intuye que es así y, sintiéndose vencido de antemano, no presenta batalla.
Es mi opinión.
Estimado Carlos, comparto tus pensamientos. Es desolador constatar que pasado casi un mes del comienzo del infame Plan de Refuerzo Educativo para la Secundaria Obligatoria, el silente rechazo de la mayoría del profesorado no pasa de ser una simple queja de unos pocos, que no es capaz de articularse en una protesta formal.
La voz del profesorado, la parte ilustrada del hecho educativo, no es capaz de cuestionar, pasar a la acción y mover, ni siquiera un milímetro, al Poder.
Al margen de las cuestiones sociológicas, culturales, pedagógicas y de otra índole apuntadas en estos comentarios anteriores y otros recogidos en la prensa; el simple análisis de los hechos es demoledor: ha pasado un mes y no hay ninguna oposición efectiva a dicho plan.
El silencio cómplice de los sindicatos es ensordecedor (¿qué se puede esperar de partidos políticos y sindicatos convertidos en órganos estatales, que se representan a sí mismos en vez de la sociedad civil?). La Consejería no tolerará interlocutor alguno distinto a los sindicatos, estos últimos, muchísimo menos.
Si nada lo remedia, el Plan de Refuerzo llegará a término en este curso, y con seguridad se consolidará para el curso que viene. Es el intento desesperado de la Consejería para siquiera alcanzar los objetivos de Lisboa del 2010.
La demagogia de la Consejería es insultante:
1. La Gaceta digital recoge las palabras de Antonio Tejero, director general de Calidad y Equidad Educativa: «Sin la participación activa de todos, este programa dirigido a la consecución de los niveles imprescindibles para la promoción o titulación de la ESO no habría podido ponerse en marcha».
«La importante implicación de los centros educativos, los equipos directivos, el profesorado, el personal de administración y servicio, las familias, el alumnado y la sociedad en general para el desarrollo del Plan específico de refuerzo educativo».
2.«Las sociedades más modernas y equilibradas son aquellas en las que el protagonismo lo tiene la sociedad y no sus políticos».
Por Guillermo Fernandez Vara en su blog, el cual nunca podrá objetar desconocimiento de la crítica (véase el comentario con entrada planderefuerzo)
En cualquier caso, me hago eco de la posible solución, apuntada en este enlace:
“Llegados a este punto, a los profesores sólo les queda unir sus fuerzas en una asociación al margen de subvenciones y prebendas, en un movimiento civil de ámbito nacional, no regional -ni siquiera federal-, que aglutine a la mejor parte de colegios, institutos y universidades y que sea capaz de influir, desde fuera, desde la calle, desde la ciudad, desde la civilidad, en un poder al que no ha de volver a servir nunca más”.
A corto plazo nos queda la protesta. Se me ocurren ahora mismo algunas posibles ideas: recogida de firmas, convocatoria de movilizaciones de profesores a título personal (al margen de sindicatos, por supuesto), envío de un libelo anti-plataforma a resto de compañeros,…Que menos que aprovechar la inmediatez de Internet para articular en un primer momento una reacción a tanta indignidad.
Nota: me he permitido enlazar el foro y tu blog, junto a otros enlaces, en el blog planderefuerzo, en el cual intento recoger información relacionada.
Saludos y gracias por tus palabras, Carlos.
perdón, quise decir libelo anti-plan de refuerzo.
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