Cultura Clásica y otras nimiedades
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Ilusión vs. Crítica

[…] otros utilizan más y más las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en sus clases y disfrutan de ir cambiando poco a poco cómo enseñan y cómo aprenden sus alumnos, y lo hacen de forma callada, demasiado ocupados en esta apasionante tarea como para perder el tiempo en la queja constante que parece ser uno de los pasatiempos favoritos de nuestro escritor.

Esto es parte de un comentario a la entrada en la que Paco reproduce un artículo mío en el Diario HOY. Lo reproduzco aquí porque querría aclarar algunas cosas, más que nada porque no me gusta la imagen que de mí pueden hacerse quienes no me conocen y sólo me leen de cuando en cuando en la prensa. Y espero que me disculpéis esta entrada demasiado personalista.

Da la impresión de que mi principal afición es quejarme de la situación de la Educación en Extremadura, y que de ello se deduce que no tengo ilusión alguna por mi trabajo, que soy otro quemado más de esta cruda profesión. Pero, verán, yo escribo dos o tres artículos al año en el periódico; ahí me desahogo, e intento que mi voz recoja no sólo mi opinión sino también la de otros muchos compañeros con los que trabajo cada día. Fuera de esos dos o tres artículos, todo lo que hago es trabajar lo mejor que sé: trabajar para mis alumnos, trabajar para mis compañeros, trabajar por lo que me gusta: la enseñanza.

¿El hecho de criticar la nefasta administración educativa de nuestra comunidad significa que yo no tenga ilusión por mi trabajo? ¿Es que una persona sin pasión por la enseñanza puede haber coordinado cuatro proyectos de formación en su centro en los últimos años? ¿Podría, sin esa ilusión, participar en todos los congresos, jornadas, charlas y fruslerías que han querido contar conmigo? ¿Podría yo mismo haberme dedicado a organizar durante siete u ocho años jornadas de formación? En fin, dejémoslo ahí.

Por último, habla la comentarista, a modo de elogio, de esos docentes maravillosos que hacen su trabajo “de forma callada”. A mí el silencio me parece perfecto en ciertas circunstancias, pero en este mundo de la educación me gusta que cuanta más gente mejor me cuente sus experiencias, que no se las calle. ¿Qué sería de mí si todos los compañeros de los que he aprendido, en la blogosfera y fuera de ella, se hubieran guardado para ellos solitos sus ideas, proyectos y trabajos?

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6 comentarios

1 Ana { 02.21.08 en 12:06 am }

¿Queja constante? ¿Sin ilusión por la enseñanza? ¿Sin pasión? ¿De quién me hablan? Desde luego no de la persona de la que aprendemos muchos, no en los cursos de formación del profesorado, sino gracias a lo que comparte en la red; no de la persona capaz de arrastar a una comunidad de profesores a un proyecto de trabajo colaborativo que es ejemplo para muchos docentes preocupados por integrar las TIC en el aula; no a la persona que leo y sigo con admiración en éste y otros espacios.

Ni caso, Carlos, seguiremos contando lo bueno y lo malo que vemos cada día, fruslerías incluidas. ¡Faltaría más!

2 Luis { 02.21.08 en 8:44 am }

Carlos, acuérdate de lo de D. Quijote: “Ladran, Sancho, luego cabalgamos.
Saludos.
Luis.

3 Paco { 02.21.08 en 8:51 pm }

¡Qué sorpresa! Al fin hemos encontrado alguien que ha llegado al final del camino. Esperamos ansiosos el manual de la Sra. Linares.
Si te sirve de algo mi humilde opinión, subscribo letra a letra, coma a coma y punto por punto tus opiniones sobre el uso de las TIC en nuestra labor docente, también desde Andalucía. En mi centro, del que soy Director, (te lo digo por si te suena la aclaración o es que no me he enterado de nada) ya disponemos de todas las aulas completas de ordenadores, en algunas horas y asignaturas con bastantes más ordenadores que uno por alumno y alumna, carritos varios de portátiles, distintas aulas con pizarras digitales (que por cierto es lo que más usamos y tienen un menor coste) un sinfín de material diverso multimedia, etc. Alguno que otro intentamos diariamente, y de “forma callada”, estar ocupados en esta “apasionada tarea”, pero no por ello es menos cierto lo que apuntas en tus opiniones que corroboro. Y quiero “perder un poquito de tiempo” en compartir la queja que, de vez en cuando, y quiero suponer que sin perder de vista lo que estás y estamos haciendo, expresas.
Venga Carlos, a seguir trabajando, “calladamente”, con el altavoz siempre a punto.

4 Julia Linares { 02.24.08 en 2:15 am }

Carlos, de ninguna manera he intentado poner en duda tu valía profesional, que no puedo valorar pues no he sido alumna tuya. No manipules mis palabras. Dices:
¿El hecho de criticar la nefasta administración educativa de nuestra comunidad significa que yo no tenga ilusión por mi trabajo?
Esa inferencia es falsa a partir de la idea expresada en mi comentario que hay muchos que de forma callada trabajan con ilusión…lo que no implica que el que no calle no trabaje con ilusión, como seguro que es tu caso.
Creo que tu apasionamiento por tu materia queda fuera de duda por la iniciativa de proyectos a los que aludes aplaudidos por tus compañeros, sólo que no estoy muy familiarizada con el mundo clásico que no es lo mío.
Paco, para nada he llegado “al final del camino” y espero no llegar nunca. Quiero seguir aprendiendo y estar abierta a la consideración de ideas nuevas en todos los ámbitos de la vida así que puedes quedarte sentado esperando el “Manual” que en ningún caso sería individual pues soy persona Web 2.0 y todo lo hago colaborativo.
Por cierto, que como buena española, a mi también me encanta de vez en cuando despotricar de todo y de todos, se queda uno genial, ¿verdad Carlos?
También me parecen interesantes las personas que me desafían intelectualmente y que me inspiran los suficiente como para elegir pasar tiempo estrujándome la mente buscando una respuesta adecuada, en una situación en la que se ponen en juego no sólo ideas sino habilidades dialécticas. Como decía en mi post, disfruto de los artículos de Carlos porque están bien escritos, no porque comparta todas las opiniones que expresa, como podéis comprender. Creo que esta es una habilidad clave que han de tener los estudiantes del siglo XXI, ser capaces de defender una opinión de forma fundamentada desde cualquiera de las posiciones posibles.
Así que Carlos, ¿serías capaz de defender la posición contraria a la que expresas en tu artículo?. Te doy el título: “Un nuevo hito en las TIC en Extremadura”

5 Mario Marín { 02.27.08 en 11:30 am }

Mi muy querido Carlos, no sé si tienes afición por revisar los comentarios a tus escritos, y si lo haces, no sé si llego tarde. Ya sabes que el Imperio es amplio y los esquinados tardamos en reaccionar. Entré en tu artículo del Hoy, y me defraudas bastante. ¿No habrás dejado de beber verdad?. Y lo digo, porque leyendo primero los cuatro comentarios anteriores, me imaginé un artículo arrollador y asesino. Y veo por contra que sigues siendo un caballero. La Administración eso tiene, que su lado kafkiano, a veces acojona.
¡Cuánto echo de menos aquellas mañanas de uso desperdiciado en la barra del Santiago!. Allí sí que resbalaban críticas de alto rango. Pero claro, éramos iniciados y la cautela no era nuestro fuerte.
Como sé que puedes dar más de sí, vuelve pronto al periódico pero ensangrentando. Verás luego cuantas Julias aparecen por aquí. Sólo el espectáculo lo merece.
Por aquí, la cosa sigue tirando. La sociedad digital avanza, los centros estamos ya normalizados; es decir, los chavales controlan el messenger de puta madre, los profes aprovechamos las horas de clase para ver nuestros mails guarrocachondos y reenviarlos, el porcentaje de aparatos en mal estado por clase cada vez es más alto, algún político aparece de vez en cuando y promete más inopia. En fin, normalidad.
También algunos a cada poco trabajamos con seriedad, o no tanta, algunos no hacemos nada, algunos nos ¿ formamos?, algunos ya abandonamos, algunos nos seguimos implicando. Cosa propia de regiones remotas.
En fin Carlitos, mete más veneno a tu lengua que finalmente se agradece.

Besos.

6 Begoña { 02.27.08 en 9:20 pm }

¡Cuánto me hubiera gustado coincidir con Mario Marín! ¡Cómo me ha gustado el reflejo de ese retrato que tantos observamos en silencio! Lo que me preocupa a mí ahora es la relación entre críticas de alto rango, iniciados y cautela. ¿Estaré aprendiendo a ser cauta, estoy anestesiada o es que hay tanto que criticar que me cuesta arrancar?

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