No todos los progres son/somos así (leído en ABC, de la pluma de Juan Manuel de Prada):

Por eso, el progre abomina de las fiestas y ritos que nos vinculan al pasado, por eso destierra de sus planes educativos el Latín y lo sustituye por Educación para la Ciudadanía, por eso trata de matar los afectos que sólo en el seno de la familia adquieren sentido.

Ni tampoco tengo/tenemos este afán deletéreo contra la sociedad:

El progre sabe que para llevar a cabo su misión necesita destrozar el tejido celular de la sociedad, los vínculos que unos hombres entablan con otros según un impulso cordial y sagrado. También sabe que la primera sociedad natural es la familia: destruida ésta, será mucho más sencillo llevar a cabo sus designios. Y disfruta orgiásticamente contemplando los efectos de su devastadora acción: matrimonios deshechos porque sí a velocidad exprés, hogares desbaratados con el menor pretexto o sin pretexto alguno, hijos desparramados y convertidos en carne de psiquiatra, abortos a mansalva, nuevas fórmulas combinatorias humanas negadas a la transmisión de la vida, etcétera.

En fin, apocalípticos empezamos. Creo que somos algunos los que queremos el latín en los planes de estudios, pero aceptamos otras formas de familia; no hay silogismo posible: te gusta el latín, te gusta la tradición, ergo, sólo aceptas la “familia tradicional”. Eso sí: somos unos incultos.

Yo por mi parte sólo quiero dejaros mi canción para el primer día del año:

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