¿Quién prefieres que dé clases a tu hijo?
Ésta es la pregunta que se hace Emilio Suárez, a quien no conozco, en una carta al Diario HOY. La carta retoma la eterna polémica de interino que consigue plaza sin aprobrar la oposición versus opositor sobresaliente que se queda fuera. Y dice, entre otras cosas (las negritas, ut semper, son mías):
No es de recibo que un interino con experiencia y valía profesional y 40 años de edad y dos hijos a su cargo se quede en la calle o sigua de interino, mientras que una chiquita de veintitrés años consiga la plaza fija. Lo normal es que la gente con experiencia fueran fijos y los que no la tuvieran fueran interinos para ir teniéndolas. Si planteáramos la siguiente pregunta en una encuesta: ¿quién prefieres que dé clases de infantil de 5 años a tu hijo, un interino que lleva 15 años enseñando a leer y a escribir o un opositor que acaba de entrar?
Puestos a elegir, para enseñar a mi hijo me quedo con alguien que sepa escribir. Por cierto, ¿qué tendrá este señor contra las chiquitas de veintitrés años?
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Carlos Cabanillas lo escribió el Agosto, 26 2007


Cuando le contamos a los portugueses el sistema de oposiciones en la docencia española se quedaron boquiabiertos y nos dijeron. Con ese sistema “vocês estão a pôr em causa todo o sistema cada ano”. La cuestión es que si para presentarte a unas oposiciones tienes que tener unos conocimientos sobre la materia certificados por una Universidad debiera ser una tontería volver a exigirlos cada año. Es una prueba de que la Administración no se fía de ella misma y sabe que hay lcenciados que no tienen ni idea.
Siempre he pensado que la mejor manera de saber si alguien vale para esto es poner unas cámaras en un aula con chavales de 15 años y decirle al opositor: Entre usted ahí y explique en 50 minutos la segunda declinación.
El eterno tema de las opos… Y no es sólo si el examen es sólo memoria o si cuenta más la experiencia, bla bla. Los méritos también son absurdos (cuentan más una serie de cursos tontos copiados de Internet que un doctorado) y, sobre todo, el criterio de elección de centro. Sólo puedes escoger zona, pero poco el tipo de centro y no todos valen para todo. No es lo mismo un centro con FP que uno sin, uno con muchos inmigrantes que uno con pocos, uno con X variables que uno que no las tenga. Pero sólo ponen la zona y el objetivo es librarse de los que a priori parecen más conflictivo, con lo cual las plazas más complicadas quedan para los que menos experiencia tienen
Que el proceso de acceso es lamentable siempre lo he pensado, pero de ahí a pensar que hay que hacer fijos a los interinos como señala este tipo, dista mucho. Los interinos que tienen cuarenta años han tenido más que oportunidades para demostrar su valía profesional, cosa que no les ha ocurrido a las “chiquitas de veintitrés”, porque el mismo tiempo y la desconfianza en la juventud se las ha negado. Con lo cual, que se dejen de rollo los interinos, aprovechen la ventaja que tienen sobre los principiantes y que sólo la experiencia profesional proporciona y estudien con ganas, igual la próxima vez consiguen demostrar parte de lo que saben. Me resulta curioso que se aluda también a los hijos, ¿cuál es el problema, las bocas que hay que alimentar?, esa argumentación me sobra; creo que si uno vale y este señor cree que vale, encontrará trabajo en uno u otro lugar sin mayor problema, y lo más importante, sin necesidad de tener que regalarle nadie nada ni perjudicar a otros.
Hola Carlos,
Me alegra ver que hay profesores con vuestra opinión. En la mía, el sistema de selección de nuestro estado debería revisarse, pero para mejorar la calidad del docente, en todas sus facetas. (Este año parece que la han revisado para empeorarse.) No sólo el que sabe latín o física y química, sabría resolver conflictos o situaciones difíciles de la vida diaria de un profesor. Sin duda, esto también es muy importante en la calidad de la enseñanza. Es por esto que pienso que las pruebas deberían ser más completas, teniendo en cuenta un aspecto olvidado: la importancia de la didáctica.
Lo coherente sería que tuviéramos una formación específica para profesores, en la que se les formara en todos aquellos aspectos del arte de enseñar y aprender que no se han tratado en la Licenciatura que les da su especialidad. Yo también vi esa misma noticia a la que te refieres en tu entrada, y escribí sobre ella en mi blog.
Un saludo de una de tus lectoras,
Aida.