Elecciones a la vista, incompetencia natural, prisas, deseos de fotos e improvisaciones varias forman una torta difícil de digerir, sobre todo si hablamos de una actividad como la educación, donde la seriedad, la coherencia y la meticulosidad deben gobernar cada acción.

Viene esto a cuento de la noticia que leo en Región Digital: La Consejería de Educación entrega 25 premios a los alumnos y profesores extremeños galardonados en los tres concursos de la campaña “En marcha con las TIC”. Hala, foto y discursito al canto.
Justamente, unos alumnos de 4º de E.S.O. de mi centro fueron los vencedores del Torneo Quext en su categoría, y ayer, ilusionados, fueron a recoger su premio, tal como se decía en las bases del concurso:

¿Qué recibieron en la ceremonia de entrega, tras tragarse el discursito de la consejera? Un diploma nominal para el profesor y un diploma genérico, sin nombres, para los alumnos. Respuesta ante la estupefacción de los premiados: no se preocupen, ya libraremos fondos a los centros para que compren los premios. Vergonzoso.

Lo de la administración educativa en Extremadura raya en la grosería. Tal vez penséis que se trata de una batalla personal contra estos políticos, y tenéis razón, y he aquí mis motivos:

  • Hace unos años, en el momento de informatización de los centros de Secundaria, me abrieron expediente informativo porque en algunos artículos en la prensa local expresé mi desacuerdo no sobre la decisión de informatizar los centros, sino sobre la forma de llevarla a cabo. ¿Os suena de algo la libertad de expresión? Es penoso que aquí no se pueda hablar por miedo a represalias; comentarios del tipo “a ver qué dices, que puedes tener problemas” son muy frecuentes en nuestros pasillos.
  • Hace unos meses, en uno de los momentos más delicados de mi vida profesional, el apoyo de mis jefes fue escaso, cuando no nulo. De hecho, la Consejera ha rondado por los alrededores en varias ocasiones, una de ellas visitando el Centro que está pared con pared con el mío, mas no ha tenido la delicadeza de acercarse por aquí para interesarse por las cosas del Instituto que convocó la huelga que tanto les dolió.

Ya ven, es una cuestión personal, como todo en esta vida. Ya sé: es tiempo de elecciones, y parece que estoy haciendo campaña. Allá cada cual con sus pensamientos. Yo no voto; es mi opción para esta “demorragia” nuestra. Pero convendrán conmigo en que no es muy sano mantener quince o veinte años en sus poltronas a las mismas personas, sean del signo que sean.

Como dice un buen compañero, dentro de unos años yo seguiré en mi puesto, soy profesor de Secundaria, pero estos políticos y demás cargos de confianza no sabemos dónde estarán: son aves de paso (un paso muy largo, por cierto, aquí en Extremadura).

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Comentarios

5 Comentarios en “Rayando en la grosería”

  1. Isabel en Mayo 18th, 2007 4:21 pm

    Carlos sabes lo peor de todo esto? que esta “gente” arrasa por donde pasa y los quitarán de un cargo para ponerlos en otro, y vuelta a empezar, así es la cruda realidad. Menos mal que todavía algunos creemos en nuestro trabajo y le ponemos entusiamo, a pesar de lo que nos rodea, si no estaríamos “apañaos”!

  2. Daniel en Mayo 18th, 2007 10:41 pm

    Carlos, desde mi admiración personal y respetando tu opción individual: ¿Y por qué no votas?
    Estamos en una democracia representativa: es nuestro derecho, yo lo subiría a nuestro deber, votar y elegir a aquellos que, en cada momento, defiendan o propongan aquello que se acerque más a nuestros deseos, intereses, aspiraciones o lo que sea.
    Yo hace años opté por eso mismo que tu defiendes ahora. Y al final cambié. Y mi voto también ha cambiado con el tiempo.
    Creo que debemos luchar. como tú defiendes con tesón en tu blog, y entre otras muchas cosas, por una educación que haga críticas a las personas, que nos forme (con contenidos y valores). Y esto te lo digo desde una opción ideológica personal muy mal vista en el entorno educativo en el que nos movemos.

  3. Carlos Cabanillas en Mayo 18th, 2007 11:55 pm

    Ya sé, Daniel, que mi posición se defiende muy mal, y desde luego no hago proselitismo de ella. Pero no votar es una opción más, yo al menos así lo considero. No voto por descreimiento, desilusión y rebeldía. Sé que es una acción inútil, pero ten por seguro que mi voto sería igual de inútil, un poco en la línea del comentario de Isabel: aún no me ha cautivado la teoría del voto útil.

    De todas formas, he de confesarte que esta vez no estoy tan convencido, y tal vez en el último momento decida a acercarme al colegio.

    Un saludo.

  4. Francisco Muñoz de la Peña en Mayo 19th, 2007 4:30 pm

    Me parece perfectamente coherente y rzonable no votar cuando te dan a elegir entre diversas listas de mediocres cerradas

  5. Daniel en Mayo 19th, 2007 6:26 pm

    Claro que el no votar es una opción. Faltaría más.
    Lo que os comentaba es que nuestra democracia es representativa, no asamblearia como la ateniense. Y son los representantes de todos los que después deliberan, algunas veces consensuan, y casi siempre aprueban normas que nos afectan a todos. Entre ellas leyes educativas que delimitan/determinan nuestro desempeño (¿vocación?) profesional.
    Cuando ley tu anterior escrito, NOTAS PROGRAMÁTICAS PARA MI AULA IDEAL, no pude más que reflexionar sobre el quehacer diario en el aula. Han querido, desde leyes utópicas/absurdas, construir una sociedad de personas que no piensan, que asienten a valores predeterminados e impuestos, pues su bagaje cultural es tan escaso que no saben nadar entre ideas, hechos, procesos y valores. Intento día a día enseñar a pensar, proporcionando una base histórica, ya que soy profesor de Historia, que permita analizar y explicar el mundo que nos rodea. Pero, cuando tras clases de insistir en lo mismo, los alumnos vuelven a caer en los mismos comportamientos (aprendizaje memorístico, falta total de reflexión sobre lo que se hace, repetición de técnicas sin sentido) me pregunto ¿En qué estoy fallando?
    En muchas cosas, seguro. Pero también soy consciente de que nuestro sistema educativo posee fallos en su estructura que impiden cualquier avance. Y para mí el más determinante de todos es la falta total de colaboración entre los profesores. La imagen que mejor resuma esta falla es la de la barca con diez remeros, cada cual remando en una dirección distinta: en el mejor de los casos, no se mueve; en el peor, y este es en el que estamos inmersos, avanza dos metros en una dirección, tres en otra, uno en otra diferente. Al final, todos dejamos de remar, desalentados, mareados (LODE, LOGSE, LOCE, LOE y las que vengan).
    He comenzado hablando de una cosa y he terminado con otra. Pero la imagen de la barca es aplicable a ambas.

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